¿Tu vida te controla y no al revés?

¿Tu vida te controla a ti y no al revés?. Yo soy de una generación que intenta exprimir cada momento al máximo y cada vez quiere más y más. Tenemos una adicción a pasarlo bien. Si no lo conseguimos nos sentimos mal. Sentimos que hemos fracasado en la gestión de nuestro tiempo. Y claro, todo esto es a costa de dejar de realizar nuestras tareas cotidianas. Esto nos genera una sensación de desbordamiento muy desagradable.

Pero, ¿qué hacer para que no ocurra esto?. Quizás deberíamos aprender más de la cultura china, en la que se disfruta con el trabajo para así ser más felices. Disfrutar con nuestras tareas cotidianas. Que hacerlas no sea una carga tan pesada que nos hagan sentir mal. Así no tendríamos esa presión que nos automarcamos de ser tan felices en nuestro tiempo libre para compensar.

Cuando éramos más jóvenes, y si además vivíamos con los padres,  todo el presupuesto y el  tiempo libre se empleaba en ocio: viajes, salidas con amigos, espectáculos, etc.

Luego llegaba el momento en que te independizabas y/o casabas, pero continuabas teniendo el mismo ritmo de vida. Si además tenías un trabajo demandante para no discutir con tu pareja era preferible pagar una asistenta si podías permitírtelo. Nada de tareas cotidianas.

Finalmente llegaban los niños. Pero se quería continuar haciendo viajes, tener salidas con amigos, etc. Así que la vida se convierte en el “más difícil todavía”. Ahora para tener ese ocio debes o bien arrastrar a los niños o bien acoplarles donde se pueda o bien hacerlo sin tu pareja. Y la asistenta se ha convertido en una de las personas más importantes de tu vida.

Además de las vacaciones de verano, las de semana santa, las de navidad también ahora los puentes son un rally de viajes, casas rurales, excursiones, etc. Los fines de semana están llenos de mil planes encajados con calzador intentando dar salida a los partidos de tus hijos, su agenda social, la tuya, la de tu marido y no hay que olvidar la agenda futbolística de ese fin de semana también en algunos casos ….

Y por último está la necesidad de sacar tiempo para ti entre semana. Ese gimnasio, ese yoga, esa quedada con amigas…. Y el tiempo de tu marido, claro. Si no lo habéis conseguido hacer durante el día por trabajar y/o cuidar de los niños, hacerlo por la tarde/noche implica perderse la cena familiar y/o leerles un cuento a tus niños antes de dormir. Todo está claro que tiene un coste de oportunidad.

En este contexto vertiginoso creo tenemos que pisar un poco el freno. No hay tantos niños hiperactivos, yo creo hay más padres que lo son. Recientemente un padre olvidó a su niña en el coche al llevar a la pequeña a la guardería esa mañana y la pobre tras pasar siete horas atada a su silla murió. ¡Qué terrible! Y qué fuerte que entendamos como posible ese despiste al justo recibir una llamada de trabajo, según cuentan. Qué afortunados somos de lo que tenemos y qué poco lo valoramos muchas veces al ir con el piloto automático puesto por la vida.

Por todo ello me he hecho unos propósitos que voy a aplicar desde ya:

  1. Intentar simplificar la vida. Para que las agendas sociales no sean tan estresantes intentar pasar más tiempo en familia. Por ejemplo jugando a un juego de mesa, cocinar, hacer deporte todos juntos, etc. O jugar con los vecinos. Que no implique desplazamientos. Buscar la cercanía, la comodidad, donde haya tiempo para todos.                              
  2. Darles a los niños más tiempo para ellos. Es bueno que aprendan también a gestionar sus tareas, bien del cole o bien de casa. Donde decidan qué hacer. Así ya desde pequeños aprenderán a disfrutar e interiorizar las tareas cotidianas y no a intentar escapar de ellas.
  3. Apreciar más los pequeños momentos. Por ejemplo: ir a la compra con tu hijo y hacer que ese momento sea divertido al después cocinar algo juntos, ordenar todos juntos los juguetes un rato para volver a descubrirlos y disfrutar de ellos, hacer una mesa de estudio donde todos se sientan acompañados al hacer los deberes y se pueda pedir ayuda y/o que se pregunten entre hermanos la lección.
  4. Descansar. Que luego la semana es intensa y no se puede comenzar el lunes agotado. Eso debe ser una excepción, algo puntual. Hacer menos planes y dejarse llevar por el momento al menos uno de los días del fin de semana, a poder ser el domingo.

A ver si lo consigo, que ya sabes soy “inquietissima” y me arrastra y pierdo en la actividad muchas veces.

2 Comments

    1. Muchas gracias. El saber que gustan mis palabras me anima a seguir escribiendo desde mis vivencias y modesta opinión. un abrazo fuerte.

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